Música y Cerebro

El porqué de que todos los animales que pueblan la tierra puedan escuchar sonidos, es un misterio de la naturaleza,  pero ha hecho que este sentido sea uno de los más relevantes para la supervivencia de éstos. 

El porqué de que todos los animales que pueblan la tierra puedan escuchar sonidos, es un misterio de la naturaleza,  pero ha hecho que este sentido sea uno de los más relevantes para la supervivencia de éstos. 

Desde los orígenes, los animales se comunican emitiendo diferentes rugidos para avisar a sus congéneres de que existe un peligro; y en este aspecto, poder escucharlos, aprender y repetir estos sonidos ha ayudado a todos ellos, incluido al ser humano, a evolucionar y mantenerse subsistente en la tierra. Sin irse tan atrás en el tiempo, cuando nacemos, el sentido de la vista no está desarrollado aún, en cambio el oído ya está funcionando en el útero de la madre y el infante comienza a entender el mundo que le rodea a través de los ruidos que le llegan. ¿Qué haría un bebé sino pudiera escuchar a las personas de su alrededor? Una de las cosas que no podría hacer sería hablar; es por ello, sin duda alguna, el sentido más importante en el desarrollo de nuestra experiencia vital y personal.

Llegados a este punto nos preguntamos qué es el sonido; una definición del diccionario de las muchas que podemos encontrar sería la siguiente:  el sonido es una vibración de la materia que se transmite en forma de ondas longitudinales a través de un determinado medio, como por ejemplo, el aire o el agua. Estas vibraciones propagadas hasta nuestro tímpano son capaces de evocarnos diferentes estados de ánimo; el estallar de un trueno nos hace saltar, en cambio, el ruido del mar  nos relaja y así con los muchos sonidos que nos rodean. ¿Podemos imaginar el martillo eléctrico de una obra en la calle? Eso es una sola onda, un solo sonido y una sola vibración. ¿Y si miramos ahora la música?

Primeramente definiremos música: la música es una combinación de diferentes ondas, provenientes de instrumentos, voz humana…, conforme a unas determinadas reglas con el fin  de suscitar una experiencia estética en el oyente, y todos sabemos, por experiencia propia, que la música sabe como hacer estremecer todo nuestro sistema nervioso. ¿Qué enmarañado neuronal está detrás del entendimiento musical?

Comenzemos este viaje en el tímpano, donde las ondas traspasan el umbral del oído medio, y son procesadas en la cóclea, o como mejor se conoce, el caracol. Éste órgano está recubierto de unas células llamadas cilios, que están ubicadas topográficamente para identificar las distintas frecuencias del sonido que está recibiendo.  Desde este punto las ondas dejan de ser vibraciones y se transforman en impulsos eléctricos que comienzan su viaje hasta las áreas auditivas del cerebro. Durante este viaje los impulsos de cada uno de los dos lados se bifurcan para dar la sensación de estéreo, es decir, los estímulos auditivos del oído derecho no van al área auditiva derecha 100%, sino que un 80% irán hacia el lado derecho y un 20% hacia el lado izquierdo y viceversa. 

Una cascada de activaciones se disparan cuando la electricidad musical aterriza en nuestro cerebro. Estudios de resonancia magnética funcional han demostrado que el cerebro emplea varias áreas para procesar la música. Partamos de entender que la música es un lenguaje  y pongo dos ejemplos de ésto: se ha probado que enfermos de afasia mejoran su estado tratándolos con música; otro ejemplo en los bebes, ellos aprenden a hablar escuchando la musicalidad en las palabras de su madre; son muestras claras que dan evidencia que el cerebro emplea estructuras muy similares a las del lenguaje, principalmente la corteza ventral premotora y la porción superior del giro temporal 

El 1º en entrar en acción será el sistema límbico, con su núcleo central, la amígdala. Esta pequeña estructura situada en el centro de nuestro cerebro es la herencia que queda de nuestros ancestros y la porción de cerebro que tenemos en común con el resto de los animales. Es la zona del cerebro que controla las emociones. Otras zonas relacionadas serían la ínsula, el cingulado o el núcleo estriado.

Pero, ¿que serían las emociones sin los recuerdos? La memoria está conectada íntimamente con el sistema límbico, por lo que su acción refuerza la gratitud o ingratitud de lo que estás escuchando; entrarían en funcionamiento áreas relacionadas con la memoria, tales como el precúneo , el giro supramarginal o la corteza sensorial

En la actualidad, los estudios de Resonancia Magnética Funcional han descubierto un hecho insólito: cuando escuchamos música no es necesario estar en movimiento para que se activen las zonas motoras del cerebro, éstas son: la corteza motora, el cerebelo y el área motora sensorial, entre otras, es decir, que con solo imaginar una canción de tu grupo de rock favorito , tu cerebro se pone a trabajar; y además lo va a hacer procesando el ritmo en zonas específicas como el cerebelo, el área premotora o la corteza auditiva, entendiendo ritmo como un sucesión de sonidos y silencios.

Por último, haciendo un poco más de teoría musical, nuestro cerebro es un perfecto melómano e identifica tres características  de este lenguaje tan especial; uno es el tono: todos diferenciamos cuando escuchamos una voz grave y una voz agua esto es porque estructuras como el área parietal, el giro de Heschl, el giro frontal inferior, el cerebelo, el área premotora y el área supratemporal se dedican a hacer esta separación. Otra es la armonía, entendida como sonidos que suenan al mismo tiempo, con activaciones en la corteza frontolateral inferior  y la corteza ventral premotora y, finalmente, la melodía, que son aquellos sonidos que suenan de forma consecutiva, con activaciones en el giro temporal y en el plano temporal 

La música es un elemento que nos acompaña desde nuestra infancia, comenzando con la nana de nuestra madre. Es un estímulo que todos los seres humanos pueden sentir; se han hecho experimentos con música occidental en razas africanas que tenían un total desconocimiento de nuestra música llegándose a constatar que producía en ellos los mismos efectos emocionales,  dando fe de su carácter universal, llegándose incluso a hipotetizar si es algo innato al humano. ¿te atreves a subirte a un polifonía, poner banda sonora a tu vida y volver a sentir?

Antonio Chueco Ruíz

Brain Dynamics

 

1 Comentario en Música y Cerebro

  1. Acabamos de descubrir este blog y nos parece fantástica la idea de la página, nosotros hemos empezado hace poco y todavía no hemos desarrollado suficientemente el blog, pero os felicitamos por vuestra labor
    Penélope Sanz González

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