Pensar disminuye la capacidad cerebral


Un grupo de científicos ha encontrado la evidencia de por qué pensar demasiado es agotador. Siendo mas pronunciado el impacto de esforzar la materia gris en las personas mayores.

Un equipo de la Universidad de Illinois en EE.UU. realizó una investigación con ratas de laboratorio, llegando a la conclusión de que la concentración drena la glucosa de una parte clave del cerebro de los animales, cuyo efecto es aún más drástico en ratas de mayor edad, ya que sus cerebros necesitaban mayor tiempo para su recuperación.

El profesor Paul Gold señala que el descubrimiento podría influir en la manera en que los colegios planean las clases y los recreos. Gold piensa que también podría ayudar a la ciencia a entender mejor las deficiencias de memoria y aprendizaje que se desarrollan con la edad.

El combustible cerebral

El doctor Ewan McNay, de la Universidad de Yale, explica que “el cerebro funciona con glucosa. Las ratas jóvenes no tienen problema en suplir a un área particular del cerebro con toda la glucosa que necesita para cumplir con una tarea difícil. Una rata vieja, tratando de hacer lo mismo, consume toda su provisión de glucosa. Esto está relacionado con el déficit en los resultados: una falta de combustible afecta la habilidad de pensar y recordar”, concluye el doctor.

La glucosa, un azúcar natural que está presente en la sangre, es la fuente principal de energía del cerebro. Para el ser humano se ha comprobado que el cerebro consume unos 140 gramos de glucosa por día (Unos 5-10 gramos por hora). Representa alrededor del 2 porciento del peso corporal y sin embargo consume alrededor del 20 por ciento de la energía del cuerpo. El cerebro humano consume el 20% del oxígeno que necesita nuestro cuerpo para funcionar y ese funcionamiento exige ni más ni menos que el 25% de la glucosa total que precisamos a diario

El cerebro obtiene su glucosa de tres fuentes. Parte de ella procede de alimentos ricos en glucosa -como la uva, el azucar, la miel-, de los que es absorbida directamente por la sangre y transportada al cerebro. Otra fuente es la descomposición de los hidratos de carbono y su conversión en glucosa. La tercera fuente es el glucógeno que el hígado produce y almacena, a partir de la descomposición de grasas y proteínas. Cuando se agota el relativamente limitado suministro que proporcionan los alimentos ricos en glucosa y la digestión de los hidratos de carbono, el hígado convierte el glucógeno almacenado en glucosa y la segrega a la corriente sanguínea para mantener constante el aprovisionamiento del siempre activo y siempre hambriento cerebro.

No es como se pensaba

Hace tiempo se sospecha que, a menos de que una persona esté al borde de la inanición, el cerebro siempre recibe una amplia provisión de glucosa. Gold y McNay midieron los niveles de glucosa en las células del cerebro de las ratas mientras estas buscaban la salida en un laberinto. Descubrieron que en las células encargadas de la orientación, los niveles de glucosa se reducía en un 30%. Mientras tanto, los niveles se mantenían constantes en las células de otras partes del cerebro que no participaban en la tarea.
En un estudio complementario, los investigadores demostraron que en las ratas más viejas, los niveles de glucosa en las células activas bajaban en un 48% y que la recuperación tomaba 30 minutos. En las ratas jóvenes la caída era de 12% y la recuperación, rápida.

Inyecciones

Los investigadores hallaron que la manera de mejorar el desempeño de las ratas viejas era inyectándoles glucosa. Gold señala que “la glucosa intensifica el aprendizaje y memoria no sólo en las ratas sino también en muchos grupos humanos”. “Para niños en edad escolar, este estudio implica que podría haber la necesidad de coordinar el contenido y horario de comidas para lograr los mejores resultados”, sugiere Gold.
El doctor de Tonmoy Sharma, del Instituto de Psiquiatría, comentó para la BBC que “todos sabemos que nos agota pensar, así que intuitivamente tiene sentido que los niveles de glucosa se reduzcan cuando lo hacemos. Sin embargo, hacer generalizaciones entre especies siempre ha sido problemático”, advirtió Sharma y recordó que también hay evidencia de que la velocidad con que pensamos disminuye cuando el nivel de azúcar en la sangre baja.

1 Comentario en Pensar disminuye la capacidad cerebral

  1. ¿Y qué ha sucedido con Rita Levi Montalcini?

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