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TDAH

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), es un trastorno de origen neurobiológico resultado de interacciones de factores biológico con otros ambientales. Los menores afectados tienen dificultades para mantener la atención, conductas hiperactivas y/o impulsivas; incidiendo también en aspectos relevantes del desarrollo emocional y social de los niños, que no se incluyen en los tratamientos multidisciplinares. Las diferencias en el número de síntomas en las dimensiones de inatención e hiperactividad/impulsividad  permiten distinguir tres subtipos diagnósticos: predominantemente inatento, predominantemente hiperactivo/impulsivo y combinado.

Características 

Los niños con este trastorno padecen un déficit que les impide frenar el impulso de actuar y se ven incapaces de aplazar una respuesta, no pueden parar de hacer lo que están haciendo y no pueden evitar distraerse porque no pueden  protegerse de las interferencias. Por lo tanto, tienen un déficit de atención que les impide retener información en la memoria o cambiar su capacidad de atención de un foco de interés a otro. El tercer déficit es lo que los expertos llaman de funcionamiento ejecutivo. Aquí se ven alteradas la automotivación, la planificación, la adaptación de la conducta a una meta, etc.

La prevalencia es de un 7-8% de niños en edad escolar y un 4-5% en adultos. En general la proporción de niños respecto a niñas es de 3:1. Las causas son aún desconocidas, aunque cada vez es mayor la evidencia de una causa genética como principal factor etiológico. Los genes implicados en TDAH se han identificado en los cromosomas 3,5,11 y 15 y están relacionados con la recepción y el transporte de dopamina (DA).

En la escuela

Los niños con TDAH pueden presentar dificultades en la lectura, escritura o en las matemáticas. El riesgo relativo de tener dificultades con la lectura en el niño con TDAH es ocho veces mayor que en el resto. También son altos los porcentajes de los que no siguen bien las instrucciones en clase, los que no completan los trabajos asignados en el aula y el de aquellos a los que cuesta organizarse. Los TDAH subtipo hiperactivo-impulsivo y combinado tienen dificultades con sus iguales y alteran la dinámica de la clase hasta en un de los casos.

Tratamiento

El tratamiento del TDAH debe incluir el entrenamiento de los padres sobre el TDAH y cómo manejar aspectos de la conducta del niño, apoyo y adaptación a nivel escolar y el seguimiento médico y en su caso tratamiento a nivel farmacológico, que es imprescindible en la mayoría de los casos.

El tratamiento no farmacológico implica varios tipos de psicoterapia: psicoeducación y entrenamiento a los padres para controlar el comportamiento del niño, para prevenir y anticipar las reacciones explosivas, terapia familiar e individual que reduce el estrés en la familia debido a la enfermedad del niño, y un mayor apoyo en el colegio en las áreas donde el niño está más necesitado.

A nivel escolar no se precisa hacer una disminución de la exigencia, pero hay estrategias que mejoran la eficacia de los niños a la hora de obtener mejores resultados. A veces se debe organizar las tareas de los niños de forma secuencial, ya que ellos no se pueden organizar solos. También se enseña a los niños a controlarse y monitorizar sus actividades inapropiadas, para que se vayan dando cuenta de cómo sus comportamientos interrumpen y molestan a los demás, y cómo intentar reducirlos. El TDAH puede estar acompañado de otros problemas psiquiátricos como depresión o ansiedad, que también requieren atención. La comunicación entre padres, médicos (pediatra, psiquiatra infantil), psicólogos y profesores debe ser fluida y coordinada, para presentar todo el equipo una idea homogénea al niño, y que no detecte fisuras o desacuerdos en el equipo.

Las medicinas que se usan actualmente y han demostrado su eficacia son:  estimulantes como el Metilfenidato (Rubifén, Concerta y Medikinet), que actúan principalmente sobre la dopamina y las medicaciones no estimulantes como atomoxetina (Strattera) con  efecto principalmente sobre la noradrenalina. Existen grandes mitos sobre la medicación con menilfenidato. El menilfenidato no produce adicción ya que no es una anfetamina y no es un fármaco fuerte y mal tolerado, es el fármaco más estudiado en la población infantil/adolestencte y es bien tolerado. Se ha demostrado que el tratamiento farmacológico es muy eficaz en pacientes adultos con TDAH con problemas atencionales, alta actividad e impusividad.

Diagnóstico diferencial

A menudo un niño con este trastorno se asocia con bajo rendimiento escolar, poco interés y motivación en clase, mala conducta intencionada y/o ausencia para mantener la atención.  El TDAH no es un trastorno del aprendizaje pero la importancia de estos trastornos radica en que suelen motivar la consulta y habilitar un diagnóstico temprano en aquellos casos en que se cumplen los criterios. En el lado opuesto, se ha observado que uno de los principales obstáculos para la detección temprana del síndrome se produce en pacientes dotados con una inteligencia superior a la media, que en virtud de ello logran compensar los síntomas del trastorno, superando airosos la etapa escolar. También es muy frecuente que el trastorno aparezca en adolescentes y adultos unido a otras psicopatologías, como son por ejemplo el trastorno oposicionista desafiante o el trastorno disocial y la esquizofrenia.

Gloria Guerrero

Brain Dynamics


2 Comments Add Yours ↓

  1. Isabel Mª Chueco #
    1

    Creo que etiquetar a los niños es un error, una fatalidad que los encuadra y los reduce a una etiqueta. Crecen con los feedbacks de una familia que empieza a verlos como un niño con TDAH, con un transtorno, con lo que a través del etiquetado, la medicación y lo que ellos como niños perciven del ambiente (familia y escuela), por lo que considero poco probable su mejoría del niño. Es más, crecerá bajo ese estigma, bajo el efecto de esos fármacos y su desarrollo se verá desviado hacia el concepto de esa etiqueta con la que se le ha identificado.
    El etiquetar es una ventaja para el médico y para los padres, una alivio, un decir. “Ah!, ya sabemos lo que le pasa a vuestro/nuestro hijo”
    Atendamos más, demos más fuerza a la terapia familiar: los antecedentes genéticos se desarrollan siempre y cuando el ambiente sea propicio para ello.
    Esta es mi opinión.¿Que está pasando en la familia para que el niño desarrolle los síntomas?
    De todas formas, me ha parecido interesante vuestra entrada,aunque yo la veo demasiado enfocada a lo farmacológico, a la vía fácil.

  2. Gloria #
    2

    Hola Isabel,

    El texto es un resumen y es más a nivel informativo que otra cosa. Tienes razón en lo que dices, desgraciadamente a los niños desde pequeños se les estigmatiza muchas veces con llamar lo que les ocurre de alguna manera. Pero también considero que es una forma de empezar a trabajar con ellos y ponerse de acuerdo con otros profesionales (médicos, profesores, psicólogos) ya que creo que es muy importante la intervención multidisciplinar. Por eso se refleja el tratamiento no solo farmacológico sino la intervención desde los padres, pasando por la escuela hasta el psicólogo y el médico. Y por supuesto no siendo experta en el tema, todos los niños no necesitan de este tratamiento farmacológico, dependerá de la gravedad de sus síntomas.

    Con este texto se ha querido informar e introducir acerca del TDAH de forma general, pos supuesto cualquier información es bienvenida, sobretodo de profesionales especializados en el tema.

    Gracias por tu aportación



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