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Se asocia una dieta rica en vitamina E con un menor riesgo de padecer demencia.

El consumo de vitamina E a través de la dieta parece estar asociado con un menor riesgo de padecer demencia y enfermedad de Alzheimer, según un artículo publicado en la edición de julio de Archives of Neurology.

El estrés oxidativo, daño provocado en la células debido a la exposición al oxígeno, se cree que juega un importante papel en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Los datos experimentales publicados sugieren que los antioxidantes, nutrientes que ayudan a reparar este daño, podrían proteger contra la degeneración de las células del sistema nervioso.”Aunque los ensayos clínicos no han mostrado que los suplementos antioxidantes proporcionen beneficios en la lucha contra el Alzheimer, nunca se había estudiado si los antioxidantes provenientes de los alimentos, la mayor y más variada fuente de antioxidantes, está relacionada con el riesgo de demencia; algunos estudios, con duración variable de seguimiento, habían arrojado resultados inconsistentes” , escriben los autores.

Elizabeth Devore E., Directora Científica del Centro Médico Erasmus en Rotterdam, Países Bajos, y sus colaboradores evaluaron 5.395 participantes mayores de 55 años que no tenían demencia entre 1990 y 1993. A los participantes se les hizo un test y dos exámenes clínicos al comienzo del estudio, y proporcionaron información su dieta dietética dando una lista de sus comidas y realizando un cuestionario sobre alimentación.

Los investigadores se centraron en cuatro antioxidantes: vitamina E, vitamina C, betacaroteno y flavonoides. Las principales fuentes alimenticias de vitamina E son la margarina, el aceite de girasol, la mantequilla, la manteca, el aceite de soja y la mayonesa; la vitamina C provino principalmente de naranjas, kiwis, pomelo, coliflor, pimientos rojos y col roja; el beta caroteno, de zanahorias, espinacas, sopa de verduras, endibias y tomate; y los flavonoides del té, cebollas, manzanas y zanahorias.

Durante un promedio de 9,6 años de seguimiento, 465 participantes desarrollaron demencia, de los cuales 365 fueronn diagnosticados de la enfermedad de Alzheimer. Después de tener en cuenta otros factores potencialmente relacionados, se observó que un tercio de los individuos que más vitamina E consumían (18,5 miligramos por día de media) tenían un 25 por ciento menos de probabilidad de desarrollar demencia que un tercio de los participantes que tenían el menor consumo de vitamina E (9 miligramos por día de media). Los niveles de ingestión dietética de vitamina C, betacaroteno y los flavonoides no se asociaron con el riesgo de demencia. Los resultados fueron similares cuando se evaluaron los sujetos diagnosticados de enfermedad de Alzheimer.

“En el cerebro hay una alta actividad metabólica, lo que le hace vulnerable a la acumulación de daño oxidativo, y esos daños acumlados durante toda la vida pueden contribuir al desarrollo de demencia”, escriben los autores. ”En particular, cuando las placas beta-amiloide (un marcador de la enfermedad de Alzheimer) se acumulan en el cerebro, es probable que se desencadene una respuesta inflamatoria que produce radicales de óxido nítrico y posteriores efectos neurodegenerativos. La vitamina E es un poderoso antioxidante soluble en grasa que puede ayudar a inhibir la patogenia de la demencia “.

Los autores concluyen que se necesitan más estudios para poder evaluar si la ingesta alimentaria de antioxidantes, junto con otros factores, podrían reducir el riesgo de padecer demencia.


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