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Una mutación en la bacteria de la gingivitis proporciona una pista sobre cómo tratar el Alzheimer.

Una mutación en la bacteria que causa la gingivitis podría proporcionar una pista sobre posibles tratamientos para el Alzheimer, el Parkinson y otras enfermedades. Investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Florida expusieron sus conclusiones el pasado 25 de mayo en la 110 Asamblea General de la Sociedad Americana de Microbiología en San Diego.

La autofagia o “auto-alimentación”, es un proceso esencial en la supervivencia celular y en la defensa contra organismos invasores. Es el modo en que se degrada y recicla el material celular para obtener aminoácidos que pueden ser reutilizados. El Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades neurológicas, se asocian con la acumulación de polipéptidos dentro de las neuronas. Las actuales investigaciones sugieren que si las células afectadas pudieran degradar estas acumulaciones de polipéptidos, aumentarían enormemente las posibilidades de recuperación. El poder activar la autofagia dentro de estas células podría proporcionar un tratamiento para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

“Aunque todavía no entendemos completamente cómo se desarrollan estas enfermedades, sí sabemos que las proteínas se agrupan, se acumulan, formando placas en las neuronas de los pacientes afectados. Si pudiéramos dirigir la capacidad de las células de degradar sus desechos para destruir estas placas, se podría evitar que se formen y, en teoría, detener el desarrollo de estas y otras enfermedades”, comenta Ann Progulske-Fox, una de las autoras del estudio.

En estudios anteriores Progulske-Fox y sus colaboradores demostraron que la bacteria Porphyromonas gingivalis tiene la capacidad de activar la autofagia cuando se expone a una línea de células humanas, lo que sugiere que la bacteria secreta una sustancia desconocida que inicia el proceso.

“Entender cómo P. gingivalis activa la autofagia en las células del huésped podría conducir a nuevas terapias para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, así como para avanzar en la comprensión general del proceso de la autofagia.”

Este grupo de investigación ha hallado una cepa mutante de P. gingivalis (PG0717) que no activa la autofagia. “El estudio de los mutantes facilita la comprensión y el desarrollo de nuevas dianas terapéuticas y nuevas estrategias para el tratamiento de múltiples enfermedades”, comenta Progulske-Fox.


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