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La personalidad podría influir en el envejecimiento del cerebro.

Psicólogos de la Universidad Washington en St. Louis (Estados Unidos) han encontrado que podría existir relación entre la personalidad y el envejecimiento del cerebro.


Mediante el estudio de resonancias magnéticas del cerebro de 79 voluntarios de edades comprendidas entre los 44 y los 88 años, (que también aportaron información sobre su personalidad y datos demográficos) han demostrado que aquellos voluntarios con rasgos de neuroticismo presentaban volúmenes de materia gris menores en las regiones cerebrales frontal y temporal medial que los voluntarios sanos. La corteza orbitofrontal, localizada en la región prefrontal de la corteza, que tiene funciones muy importantes en el procesamiento socio-emocional, mostró resultados similares.

“Este es un primer paso para ver cómo podría afectar la personalidad al envejecimiento del cerebro”, comenta la Dra. Denise Head, profesora asistente de psicología en Artes y Ciencias en la Universidad Washington. “Nuestros datos muestran claramente una relación entre la personalidad y el volumen del cerebro, sobre todo en regiones del cerebro asociadas con el procesamiento emocional y social. Esto podría plantearse como que la personalidad influye en la tasa de envejicimiento del cerebro.”

También señala que los resultados podrían ser vistos como “la cola menea al perro”. Es decir, en realidad los cambios en el cerebro durante el envejecimiento influyen en la personalidad.

“En este momento, no podemos separarlos, pero en el futuro tenemos previsto continuar haciendo estudios de conducta con estos voluntarios para detectar los posibles cambios estructurales”, cuenta la Dra. Head.

Jonathan Jackson, estudiante de postgrado de la Dra. Head y primer autor de un artículo publicado recientemente en Neurobiology in Aging, comenta que él, y los co-autores, la Dra. Head y el Dr. David A. Balota, profesor de psicología, demostraron que los individuos neuróticos muestran un menor volumen cerebral. El estudio se centró principalmente en las regiones temporal y prefrontal medial de la corteza cerebral, ya que son las regiones que sufren los mayores cambios durante el envejecimiento y que están implicadas en procesos de atención, emoción y memoria. Este estudio mide de forma fiable las diferencias de personalidad en adultos sanos de mediana y mayor edad y las relacionan con los efectos del envejecimiento sobre las estructuras cerebrales.

Para estudiar cómo afecta el envejecimiento a los cerebros sanos, este grupo de investigadores utilizaron como control voluntarios sanos del Centro de Investigación de la Enferedad de Alzheimer de la Universidad Washington (ADRC, Alzheimer’s Disease Research Center), dirigido por el Dr. John C. Morris, Profesorsor de neurología y director del ADRC. Los resultados obtenidos podrían servir como un marcador útil para el diagnóstico precoz de la demencia.

Uno de los primeros cambios observados en la enfermedad de Alzheimer son los cambios de personalidad. Pero no existen evidencias científicas por parte del ADRC ni de otras instituciones que sugieran que en las primeras etapas los enfermos tiendan a ser más neuróticos.

“Podría ser que los cambios de personalidad nos dieran pistas sobre cuáles son las personas más propensas a desarrollar Alzheimer”, comenta el Dr. Jackson. Por esto, es importante hacer un seguimiento de la relación personalidad/envejecimiento en individuos sanos antes de hacerlo en los patológicos.

Existen una serie de procesos degenerativos que se producen antes de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Este estudio intenta demostrar si sutiles cambios de personalidad puede ser útiles para realizar un diagnóstico precoz y predecir la demencia. El neuroticismo podría añadir una creciente vulnerabilidad a los procesos patológicos que ocurren en el envejecimiento, sobre todo en la enfermedad de Alzheimer.

“Vamos a seguir buscando la relación entre la personalidad y la estructura cerebral como uno de los procesos que se anticipa a la enfermedad de Alzheimer y por tanto como un posible factor de riesgo”, dice la Dra. Head.


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