Según científicos de la Universidad de Pittsburgh, las mujeres con hipertensión arterial podrían tener mayor riesgo de padecer demencia años después, debido a anomalias en la sustancia blanca del cerebro.
El estudio fue publicado el pasado 26 de diciembre de 2009 en la version online de la revista Journal of Clinical Hypertension.
“La hipertensión es muy común en EE.UU. y en muchos otros países, y puede conducir a graves problemas de salud”, dijo el Dr. Lewis Kuller, profesor de epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh. “Un control adecuado de la presión arterial, que en general sigue siendo malo, puede ser muy importante para prevenir la demencia con la edad.”
La investigación, parte de un estudio a largo de plazo y realizado en muchos centros de salud de la Women’s Health Initiative Memory Study (WHIM), incluyó 1.424 mujeres de 65 años o más, que tenían la presión arterial controlada anualmente y se sometieron a una imagen de resonancia magnética (MRI) del cerebro. Los investigadores evaluaron las lesiones de la sustancia blanca, que se asocian con un mayor riesgo de demencia y accidente cerebrovascular. La materia blanca representa el 60 por ciento del cerebro y contiene las fibras nerviosas responsables de la comunicación entre las diferentes regiones del cerebro.
Las mujeres que al inicio del estudio eran hipertensas, es decir, con una presión arterial de 140/90 o más, según sus escáneres cerebrales tenían más lesiones en la sustancia blanca ocho años después que las participantes con presión arterial normal. Las lesiones eran más frecuentes en el lóbulo frontal, el centro del control emocional del cerebro y el hogar de la personalidad, que en el lóbulo occipital, parietal y temporal.
“Se debería animar a las mujeres a controlar la presión arterial alta ya cuando son jóvenes o de mediana edad con el fin de prevenir problemas serios más adelante,” dijo el Dr. Kuller. “Actualmente, la mejor terapia peventiva para la demencia es la prevención y el control de la presión arterial elevada y la posterior enfermedad vascular cerebral”.
Los co-autores del estudio son la Dra. Karen L. Margolis, del Health Partners Research Foundation (Minneapolis), Sarah A. Gaussoin, y el Dr. Jeff Williamson, del Wake Forest University School of Medicine; el Dr. Nick R. Bryan, Universidad de Pennsylvania, Dra. Diana Kerwin, Universidad de Northwestern; la Dra. Marian Limacher, Universidad de la Florida, Dra. Sylvia Wassertheil-Smoller, del Albert Einstein College of Medicine, y la Dra. Jennifer G. Robinson, de la Universidad de Iowa.
La investigación fue financiada con fondos de los Institutos Nacionales de Salud del Corazón, los Pulmones y la Sangre y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.


