Un equipo médico podría haber dado con la solución: una clasificación de estos trastornos en función de las imágenes obtenidas por PET, una técnica de imagen no invasiva.
Temblor, rigidez, dificultad o torpeza al hablar. ¿Tiene claro el diagnóstico? Si la respuesta es Parkinson podría acertar pero, lo más probable es que haya fallado. Muchos trastornos neurológicos presentan síntomas similares que derivan en un diagnóstico erróneo. Y no ocurre sólo en el ciudadano de a pie sino que los especialistas también tienen problemas para acertar con la enfermedad.
En medicina existe un término denominado parkinsonismo y que se refiere a una serie de enfermedades que presentan síntomas similares a los del Parkinson, porque se generan por cambios o destrucción de las células nerviosas, pero que en realidad son otro tipo de trastornos neurológicos.
Aproximadamente, el 80% de los pacientes mal diagnosticados de Parkinson tienen atrofia sistémica, una enfermedad degenerativa, o parálisis supranuclear progresiva, un trastorno en el que se destruyen las células del cerebro. Ambas patologías presentan síntomas similares al mal del Parkinson; sin embargo, su tratamiento y pronóstico es muy diferente, ya que en esta última no se produce un acortamiento de la vida del paciente mientras que en las otras dos la expectativa de vida es de sólo varios años después del diagnóstico.
Por este motivo, es importante poder identificar estas enfermedades adecuadamente lo antes posible para establecer las medidas terapéuticas oportunas. Ése ha sido el objetivo de un grupo de científicos del Centro de Neurociencias del Instituto Feinstein para la Investigación Médica de Nueva York (EE.UU.). Para ello han utilizado las imágenes del PET y han mapeado y validado patrones característicos de estas tres enfermedades. A raíz de esos patrones desarrollaron una técnica para calcular la probabilidad de los pacientes con un reciente y dudoso diagnóstico de Parkinson de tener esta enfermedad o las otras dos: atrofia sistémica o parálisis supranuclear progresiva.
En el estudio participaron entre 1998 y 2006 167 neoyorquinos , que tenían rasgos parkinsonianos pero con un diagnóstico dudoso. A todos se les realizó un PET y posteriormente se llevó a cabo el procedimiento para clasificar las imágenes obtenidas y diferenciar los trastornos de cada paciente y su riesgo de presentar una de estas patologías.
A su vez, otros médicos especialistas en trastornos del movimiento evaluaron a cada participante antes de que tuvieran un diagnóstico definitivo y sin conocer los resultados del PET. Cada valoración médica fue comparada después con la clasificación realizada por el equipo que ha realizado el estudio, cuyos datos publica la revista.
Lo que observó este equipo médico fue que el método desarrollado por ellos era muy certero y riguroso (una sensibilidad del 84% y una especificidad del 97%) a la hora de acertar con el diagnóstico del Parkinson, de la atrofia sistémica o de la parálisis supranuclear progresiva. Al igual que para predecir el riesgo de los pacientes.
“Esta clasificación basada en imágenes tiene una alta especificidad en distinguir entre los trastornos parkinsonianos y podría ayudar a la selección del tratamiento en los pacientes con un estado inicial de la enfermedad e identificar a los que podrían participar en un ensayo clínico”, aseguran los autores del estudio.
En un editorial que acompaña al trabajo, el profesor Angelo Antonini, del IRCCS San Camilo y del Instituto del Parkinson en Milán (Italia), asegura que “la relevancia clínica y científica de estos resultados no se puede subestimar. Los estudios para desarrollar fármacos neuroprotectores o que modifiquen la enfermedad se están intensificando y la mayoría de los resultados apuntan hacia un más exacto y precoz diagnóstico”.
“Aunque las técnicas de imagen son más rentables dirigidas hacia el diagnóstico precoz, espero que estos procedimientos encuentren su aplicación natural en la identificación de candidatos idóneos para ensayos clínicos sobre fármacos o sobre procedimientos complejos (como la estimulación cerebral, los trasplantes de células madre o de tejido fetal). Sin embargo, primero serán necesarios estudios adicionales, prospectivos, a doble ciego y multicéntricos, para confirmar la precisión de este procedimiento para clasificar los trastornos parkinsonianos”, concluye Antonini.
Autor: Ángeles López


