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La actividad cerebral delata a los que rompen sus promesas.

Científicos de la Universidad de Zurich han descubierto los mecanismos fisiológicos del cerebro que subyacen a la ruptura de las promesas. Estos patrones de actividad cerebral, permiten incluso predecir si alguien va a romper una promesa. Los resultados del estudio realizado por el Dr. Thomas Baumgartner y el Profesor Ernst Fehr, ambos de la Universidad de Zurich, y el Profesor Urs Fischbacher de la Universidad de Konstanz, fueron publicados en la revista Neuron el pasado 10 de diciembre de 2009.promise-breaker

La promesa es uno de los comportamientos humanos más antiguos, que trata de fomentar la confianza, la colaboración y la cooperación. A pesar de que las promesas no suelen ser jurídicamente vinculantes, constituyen la base para un gran número de situaciones cotidianas de intercambio social y económico. Las promesas, sin embargo, no siempre se mantienen, sino que también se rompen. Los incentivos materiales para engañar están omnipresentes en la sociedad humana, y la promesa se puede utilizar también en cualquier ámbito de intercambio social o económico con el fin de engañar. La gente de negocios, los políticos, los diplomáticos, los abogados y la gente en general, no siempre se comportan honestamente, como los últimos escándalos políticos han demostrado.

A pesar de la generalidad con la que se usan las promesas, sabemos muy poco acerca de los mecanismos fisiológicos del cerebro que subyacen a este fenómeno. Con el fin de aumentar la comprensión en este ámbito, el neurólogo Thomas Baumgartner (Universidad de Zurich) y los economistas Ernst Fehr (Universidad de Zurich) y Urs Fischbacher (Universidad de Konstanz) llevaron a cabo un experimento de interacción social utilizando un escáner cerebral donde el incumplimiento de una promesa llevaba a una recompensa monetaria para el que rompía la promesa, y costos monetarios para el compañero de interacción. Los resultados del estudio muestran una mayor actividad en determinadas áreas del cerebro que desempeñan un importante papel en los procesos de emoción y control que acompañan la ruptura de una promesa. Este patrón de actividad cerebral, sugiere que romper una promesa desencadena un conflicto emocional en la persona que rompe la promesa debido a la supresión de una respuesta honesta.

El hallazgo más importante de este estudio permitió a los investigadores observar que los “pérfidos” patrones de actividad cerebral permiten incluso predecir el comportamiento futuro. Los sujetos experimentales que mantenían su promesa y los que finalmente la rompían actuaban exactamente igual en el momento en el que se hace la promesa, pero la actividad cerebral en esta etapa, sin embargo, delata a menudo a los que rompen su promesa posteriormente.

La captura de los culpables

Como neurólogo, Thomas Baumgartner, aclara, que estos hallazgos indican que con las mediciones de la actividad del cerebro se pueden poner de manifiesto las intenciones malévolas justo antes de cometer un acto deshonesto o engañoso. “Este hallazgo permite especular que la medición de la actividad cerebral podría ser aplicada en el (lejano) futuro no sólo para capturar a los culpables, sino incluso más allá, quizás para ayudar en la prevención de conspiraciones fraudulentas y delictivas – una visión hecha realidad en la película de ciencia ficción “Minority Report”. “

“Hemos descubierto los elementos críticos de la base neuronal de las promesas rotas”, explica el economista Ernst Fehr. “A la luz de la importancia de las promesas en la convivencia cotidiana, en las relaciones interpersonales en la sociedad, estos resultados ofrecen la posibilidad de ser capaz de entender y comprender mejor la base fisiológica del cerebro pro-sociales y sobre todo del comportamiento antisocial en general”


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