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Ahora lo ves, ahora sabes que lo ves.

Hay un pequeño período de tiempo entre el registro de un estímulo visual por parte de la mente inconsciente y nuestro reconocimiento consciente de ello.EEG

Es decir, entre el momento en el que vemos una manzana y el momento en el que reconocemos la manzana. Nuestras mente va por detrás de nuestros ojos, pero ¿cuánto tiempo? ¿Y cómo afecta esto a nuestras reacciones con el mundo que nos rodea?

Algunas estimaciones dicen que el tiempo de retraso es de sólo 100 milisegundos y otros dicen que es de 500 milisegundos. Un nuevo estudio, realizado por psicólogos de la Universidad de Tel Aviv, dice que la respuesta está más cerca de los 500 ms, pero puede variar dependiendo de la complejidad de los estímulos.

El científico Moti Salti y sus supervisores, Dominique Lamy y el Prof. Yair Bar-Haim del Departamento de Psicología de la Universidad de Tel Aviv, han publicado sus hallazgos en la revista Journal of Cognitive Neuroscience.

“Estamos buscando la actividad cerebral asociada con la percepción consciente”, dice Salti. “Cuando uno pasea, ve y oye cosas que pueden revelarse a su mente consciente y otras que no. Nosotros estamos interesados en qué señales nos da el cerebro para abrir la percepción inconsciente a la mente consciente ¿Qué hace que nuestra mente consciente se active?”.

Una conexión consciente.

Esta investigación básica, comenta Salti, no va a dar de inmediato a los vendedores la base de un nuevo y avanzado tipo de publicidad subliminal. Pero puede responder preguntas debatidas durante muchos años sobre el misterioso vínculo entre nuestra mente consciente e inconsciente.

En su estudio, los investigadores midieron la actividad neuronal relacionada con la percepción consciente. Conectaron a voluntarios a un electroencefalógrafo (EEG), que mide la actividad cerebral, y los expusieron a estímulos visuales rápidos en una pantalla de ordenador, como cuadrados que parpadeaban muy rápidamente. Los participantes fueron instruidos para indicar si habían visto el estímulo y que indicaran su ubicación en la pantalla.

Algunos de los participantes fueron capaces de identificar donde aparecía el estímulo, pero no pudieron identificarlo como un cuadrado, permitiendo a los investigadores explorar cómo la actividad cerebral se relacionaba con la percepción consciente.

Encontrando lo que los ojos no pueden ver.

El estudio pretendía trazar el mapa de lo que los ojos no “ven”, pero el cerebro o la mente inconsciente registra. Los datos del EEG mostraron que la mente consciente se activa en más o menos medio segundo – 300 a 400 milisegundos – después de la exposición al estímulo.

“El tiempo que tarda en activarse la mente consciente depende de la complejidad de los estímulos”, comenta Salti. “Cuanto más complejo sea el estímulo, como el color de los ojos o las palabras escritas en la camiseta de un transeúnte, mayor será el retraso de la mente consciente. Nuestro nuevo descubrimiento no es sólo sobre el tiempo de este efecto, sino también sobre el uso de la percepción inconsciente como herramienta para el estudio de la consciencia “.

Hasta hace unos 20 años, la ciencia había descuidado el campo de la consciencia, diciendo que era demasiado subjetiva para un examen científico minucioso. Ahora, la complejidad del problema alienta a los jóvenes psicólogos a estudiar el misterio de la consciencia. Argumentan que la mente consciente es un “esplendor de la creación” y nos ayuda a entender la propia humanidad.

Salti está a punto de comenzar a trabajar como post-doctorado en el INSERM, en Francia, el equivalente europeo de la America’s National Institutes of Health, con el Prof. Stanislas Dehaene.


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