Según un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Vision, nuestro cerebro está cableado para identificar el género basado en las señales faciales y el color. Frédéric Gosselin, profesor de psicología, y su equipo de la Universidad de Montreal encontraron que la luminiscencia de las cejas y la región de la boca es de vital importancia para la rápida discriminación de género.
“En la adolescencia, el dimorfismo (diferencia sistemática entre los sexos) aumenta en la nariz, la barbilla, la boca, la mandíbula, los ojos y la forma general de la cara”, comenta Nicolás-Roy Dupuis, autor principal del estudio. “Sin embargo, no somos conscientes de cómo nuestro cerebro reconoce las diferencia
Para descubrir los puntos de referencia, Dupuis-Roy y sus colegas mostraron fotos de 300 rostros caucásicos a unos 30 participantes. A los voluntarios se les pidió que identificaran el género usando imágenes de caras a las cuales se les ocultaron algunas partes utilizando una tecnología llamada Bubbles (burbujas).
La investigación encontró que los ojos y la boca, en concreto una sombra sutil o luminosidad, son de suma importancia en la identificación del género. A diferencia de estudios previos, que identificaron el espacio entre el párpado y la ceja como esencial en la identificación del género, esta investigación ha encontrado que los tonos rojos y verdes alrededor de la boca y los ojos llevan a una identificación del género más rápida.
“Los estudios han demostrado que un rostro andrógino se considera hombre si la tonalidad de la piel es más roja, y femenino si la tez es más verde”, comentó Dupuis-Roy. “Sin embargo, ocurre lo contrario con la boca. La boca de una mujer suele ser más roja, y nuestro cerebro interpreta esta característica como una mujer”.
“En general, la cara de un hombre refleja menos luz alrededor de las cejas. Esto es porque normalmente son más gruesas, más tupidas. Lo mismo ocurre con el labio superior y la barbilla, que son las zonas más peludas”, añade, señalando que la gente claramente utiliza el color para identificar rápidamente el género.
Esta investigación fue subvencionada por los Fondos de Québéc para la investigación de la naturaleza y las tecnologías y por el Consejo de Investigación de Canadá de las Ciencias Naturales e Ingeniería. También participaron en el estudio la estudiante de doctorado Isabelle Fortin y el profesor Daniel Fiset.

