Neurosurgical Focus publica un excelente artículo sobre el desarrollo de la neurocirugía estereotáctica, dónde un armazón externo es generalmente atornillado al cráneo y fija la cabeza para permitir a los cirujanos localizar con precisión la áreas del cerebro en un espacio 3D estándar.
En la cirugía esterotáctica moderna, el sistema se usa en general junto con un sistema electrónico de rastreo, que localiza en tiempo real los instrumentos del cirujano sobre un escaner previo del cerebro. El soporte permite que el escaner del cerebro y el cerebro real se alineen con precisión.
Esto significa que el cirujano puede, por ejemplo, colocar un electrodo de profundidad en un lugar preciso sin ver físicamente el área, estando seguro de que se encuentra en el lugar adecuado.
El sistema también se usa en laboratorios de investigación para asegurarse de que, por ejemplo, el cerebro es estimulado precisamente en el punto adecuado con pulsos magnéticos, usando una tecnología llamada estimulación magnética transcraneal o TMS ( Transcranial Magnetic Stimulation).
Si los investigadores quisieran ver, por ejemplo, el efecto de la estimulación en la corteza auditiva podrían realizar un experimento de audición en una máquina de fMRI, ver exactamente dónde está la corteza auditiva localizando la actividad del cerebro en un escaner de cerebro, y después, usar un sistema estereotáctico (por ejemplo este) para guiar la máquina de TMS a ese punto exacto del cerebro real.
Con toda esta parafernalia de alta tecnología, nunca me dí cuenta de que el primer sistema estereotáctico humano fue creado en 1918 con el sistema que se puede ver en la imagen.
El artículo deNeurosurgical Focus se centra en cómo la tecnología se ha desarrollado desde los artilugios originales de cobre a la edad moderna de la neurocirugía.
Enlace a la historia de la neurocirugia estereotáctica en Neurosurgical Focus.

